Blog de Carolina Rangel
Cuentos, microcuentos y poemas.
Escribir no es para mí una necesidad. Es un estado natural. Algo que fluye sin esfuerzo y eso me sorprende.
Bienvenidos los comentarios.
Bienvenidos ustedes.
Cuentos, microcuentos y poemas.
Escribir no es para mí una necesidad. Es un estado natural. Algo que fluye sin esfuerzo y eso me sorprende.
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domingo, 18 de diciembre de 2011
Manicomio
“Yo la abrazaré bien fuerte y me la llevaré conmigo” dijo y la frase me espabiló. Busqué su rostro en medio de aquella multitud: estaban mis tíos, el vecino y aquel profesor de latín. Luchaba contra el letargo. Oía su voz y lo veía manotear. Sentí un beso y me lo bebí desesperada. Noté que me sobaban y me di cuenta que no era él, él no haría eso. Mi lengua pesaba pero sé que conseguía hablar. Nadie me entendía. No lograba enfocar tampoco. De pronto me elevé en sus brazos. Ví cómo dejabamos atrás el edificio. Sonreí. “Ya puedo dormir”, dije para mí, “él ganó”.
martes, 22 de noviembre de 2011
En la mesa de noche
Por fin quietas, las agujas de tejer descansaban de tanto dar calor: no más suéteres, gorros o medias. Junto a ellas, el rosario suspiraba por tantas peticiones que oyó: algunas satisfechas; la mayoría, no. Los anteojos, todavía empañados por las últimas lágrimas, se resistían a creerlo. Debajo de todos ellos, estaba la carta que nunca sería enviada: con la tinta grumosa y algunas arrugas, esperaba pacientemente a sus lectores.
sábado, 19 de noviembre de 2011
Desatino
“Muerto pero mío”, le masculló al doctor interrumpiéndole el discurso. Se aferró a la baranda de la cama mientras observaba a su hijo lleno de cables. Repasó sus remordimientos. Cuando nació, lo negó: tenía una lógica sospecha. A los cuatro años, lo dejó: ¡esa rubia manipuladora! A los dieciocho, renegó de él: estaba en malos pasos, era su deber. Se arrepentía para otra vez volver a fallarle. Los argumentos del médico sonaban a esas excusas que él usaba para tomar malas decisiones. Se había propuesto que, sin importar las circunstancias, no volvería a abandonarlo. “¿Desenchufarte? ¿Donar tus órganos? No. Esta vez, no.”
lunes, 7 de noviembre de 2011
En el lugar correcto
Esto es una operación simple, les repitió por enésima vez el cirujano a sus colegas y alumnos. Es una intervención de corrección del lugar de un órgano, en este caso dos, pero eso ya lo hemos hecho. Él era el único que pensaba que era una operación de rutina y no se cansaba de aclararlo. Ese día el quirófano estaba atestado de importantes médicos y brillantes alumnos que pensa ...ban que se estaba haciendo historia. Empezaron abriendo el pecho y serruchando el esternón, pinzaron las arterias y sacaron los intestinos, luego abrieron el abdomen, pinzaron de nuevo y extrajeron el corazón, el cual introdujeron en el pecho, todos sonrieron cuando encajó perfectamente. Los intestinos fueron colocados en el vientre sin mucha emoción. Cerraron todo. El paciente se despertó unos minutos más tarde. Todavía aturdido le dio las gracias a la enfermera que lo atendía. Todos estallaron en un coro de hurras. Era el primer gesto amable en la vida de ese hombre. La operación había sido un éxito.
jueves, 3 de noviembre de 2011
Pablo
Como tantas veces había hecho de niño, se perdió en la playa. Caminaba sobre la arena y todo parecía igual. En aquella época oía a lo lejos los gritos de su madre y él seguía perdido, correteaba perros, hacía amigos, nadaba en lo hondo, aparecía en la noche para comer, quemado por el sol, cansado, lo regañaban claro, pero valía la pena. Esa tarde fue distinto, estaba angustiado, lloroso, porque buscaba y no sabía a quien, porque han pasado setenta años, porque ya no sabe ni cómo se llama.
sábado, 29 de octubre de 2011
¡Trágame tierra!
Todos quedaron atónitos, en medio de la avenida comenzó una abertura, estaba bien delineada y se formó con lentitud. Poco a poco se aglomeraron muchas personas, debajo del hueco se divisaba unas losas blancas que pronto alguien identificó como unos dientes, cuando terminó de abrirse salió una gran lengua, era larguísima y tomó a Argimiro con facilidad, él no se asustó demasiado hasta que entendió que el objetivo de la lenguota era meterlo en la bocota, ahí empezó a gritar desesperado y a tratar de zafarse pero no lo logró. Antes de cerrarse todos vieron como se empezaron a mover los dientes y enseguida desapareció todo por completo.
─Bueno él lo suplicó así.
─¿Cómo crees? fue solo un decir. Todos hemos dicho esa frase alguna vez.
─Yo creo que sí lo pidió en serio, él estaba muy avergonzado.
─Bueno él lo suplicó así.
─¿Cómo crees? fue solo un decir. Todos hemos dicho esa frase alguna vez.
─Yo creo que sí lo pidió en serio, él estaba muy avergonzado.
sábado, 22 de octubre de 2011
Regresa
No pudo evitar mirar de reojo la puerta del apartamento, los zapatos seguían ahí, esperándolo, él entró a toda carrera, le contó su día, comió, durmió la siesta. Ella se alegró porque lo vió mas grande, “luce tan serio” pensó. Todos los días la misma secuencia, que arranca con la mirada a la entrada, donde están los zapatos. Ya está cansada, es tan vívido y tan secreto… anhela cada vez mas que algún día vuelva a ser cierto.
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